Es una pregunta muy frecuente la de qué hacer, si me pongo ortodoncia o no, especialmente cuando el problema no genera dolor inmediato o no resulta muy evidente a nivel estético. Sin embargo, desde un punto de vista clínico, la falta de tratamiento en casos de maloclusión puede desencadenar una serie de alteraciones progresivas en la salud bucodental. Es decir, esto es lo de siempre. Si no tratas el problema a tiempo, irá a peor.

Cuando existe una mala oclusión, los contactos dentarios no se distribuyen de forma equilibrada. Esto provoca interferencias oclusales y contactos prematuros, que generan sobrecarga en determinadas piezas. A largo plazo, este exceso de carga puede derivar en atrición (desgaste del esmalte), abfracciones (pérdida cervical de estructura dental) e incluso microfracturas en el esmalte y la dentina. Es decir, te dolerá más la cabeza, te provocarás más aftas y el proceso de corrección será más largo. Razones más que de sobra para elegir ponerte Invisalign.

Puedes sufrir apiñamiento dental que irá a más si no te pones ortodoncia

El apiñamiento dental tiene implicaciones directas en la salud periodontal. La acumulación de placa en zonas interproximales de difícil acceso favorece la aparición de gingivitis y, si se cronifica, puede evolucionar hacia periodontitis, con pérdida de inserción ósea. Además, ciertas malposiciones dentarias pueden favorecer la recesión gingival, especialmente cuando el diente está fuera del eje óseo. Por lo que unos dientes no alineados correctamente dificultan una buena limpieza de dientes, con las consecuencias que eso puede acarrear

Desde el punto de vista funcional, una oclusión inestable puede afectar a la articulación temporomandibular (ATM). La falta de armonía entre la posición dental y la posición mandibular puede generar disfunción temporomandibular (DTM), que se manifiesta con chasquidos articulares, limitación de apertura, dolor muscular o incluso cefaleas tensionales. Así que no solo tendrás más enfermedades, también más dolor.

protusion dental

Más dolor, más enfermedades sin ortodoncia

Otro factor relevante es la progresión natural de la maloclusión. Con el paso de los años, los dientes tienden a experimentar movimientos compensatorios, lo que puede agravar el apiñamiento o las discrepancias en la mordida. Este fenómeno, conocido como deriva mesial fisiológica, puede intensificar los problemas existentes.

Además, una oclusión no tratada puede comprometer la planificación de tratamientos restauradores. La colocación de implantes, prótesis o rehabilitaciones completas requiere una base oclusal estable. Todo esto también es aplicable a la decisión de si es el momento, o no, de que tu hijo se ponga ortodoncia. Sin una correcta alineación y función, aumenta el riesgo de sobrecarga protésica, fracaso del implante o desgaste prematuro de restauraciones.

Es importante destacar que no todas las irregularidades requieren tratamiento ortodóncico. Existen maloclusiones leves que no generan patología asociada. Sin embargo, la única forma de determinarlo es mediante un estudio completo que incluya análisis oclusal, valoración periodontal y diagnóstico funcional. La ortodoncia no debe entenderse únicamente como una mejora estética, sino como una herramienta para optimizar la función, la estabilidad y la salud a largo plazo. En muchos casos, intervenir a tiempo evita complicaciones más complejas y tratamientos más invasivos en el futuro. Ven a visitarnos a nuestra clínica de ortodoncia en A Coruña. Revisaremos tu caso y te diremos cómo actuar.