“Se me están separando los dientes”. Esta es una consulta que recibimos tanto de adultos como de padres que observan cambios en la boca de sus hijos. Lo primero que hacemos en González-Dans es comprobar si ese espacio forma parte del desarrollo normal de la dentición o si existe una causa que está desplazando los dientes. Con más de 30 años dedicados a la ortodoncia, sabemos que dos separaciones aparentemente iguales pueden requerir actuaciones completamente diferentes.
En ortodoncia llamamos diastema al espacio existente entre dos dientes. La separación entre dientes puede aparecer entre los incisivos centrales, probablemente el caso más reconocible, o entre otras piezas. Lo importante es saber cuándo apareció, si está aumentando y qué está sucediendo con el resto de la mordida. Por eso, cuando un paciente nos dice que antes tenía los dientes juntos y ahora los ve separados, recomendamos estudiarlo. Hay que revisar la mandíbula.
Dientes separados en niños: muchas veces hay que observar antes de actuar
En los niños debemos tener especialmente en cuenta la edad y la fase de recambio dental. Durante el desarrollo pueden aparecer espacios que cambian conforme erupcionan los dientes permanentes. En González-Dans recomendamos realizar una primera valoración ortodóncica alrededor de los 7 u 8 años, momento en el que podemos analizar tanto los dientes como el desarrollo de la mandíbula y del maxilar. Si vives en A Coruña, ven a visitarnos a nuestro centro de ortodoncia para hacer una revisión. Somos especialistas en ortodoncia para menores.
Nuestra experiencia en ortodoncia infantil nos permite decidir si debemos tratar, realizar controles periódicos o simplemente dejar que la boca continúe desarrollándose. Trabajamos con ortodoncia interceptiva, Invisalign y sistemas de brackets, y utilizamos diagnóstico digital 3D para estudiar la boca de los niños evitando las antiguas impresiones con pasta. Primero diagnosticamos; después decidimos qué opción tiene sentido.

¿Y si los dientes empiezan a separarse de adulto?
Aquí somos más cautos. Si llevas años con los dientes juntos y comienzan a aparecer espacios, queremos conocer la causa. Hay que estudiar la salud periodontal, la presencia o ausencia de piezas, la posición de los dientes y la oclusión antes de plantear simplemente cerrar el hueco.
Un caso técnico que podemos encontrarnos es el de un adulto con inclinaciones dentarias y una arcada que ha perdido su correcta organización. El objetivo ortodóncico no consiste únicamente en cerrar el espacio visible: tenemos que controlar la inclinación y posición de las piezas y conseguir que el resultado sea compatible con una mordida estable. Tenemos mucha experiencia en casos tratados con Invisalign para inclinación dentaria, falta de espacio, arcadas estrechas, mordida cruzada y Clase III, una buena muestra de la variedad de situaciones que pueden requerir planificación ortodóncica.
También puede ocurrir después de haber llevado ortodoncia
Otro caso habitual es que aparezca un pequeño espacio en una persona que ya llevó ortodoncia. Los dientes pueden experimentar movimientos después del tratamiento, de ahí la importancia de la fase de retención. Si notas que un retenedor ya no ajusta como antes, se ha roto o empiezas a observar cambios en la posición dental, conviene revisarlo antes de que el movimiento progrese.
Cuando necesitamos volver a mover las piezas, podemos valorar brackets o alineadores transparentes. En González-Dans tenemos experiencia tratando con Invisalign problemas que van bastante más allá de una pequeña corrección estética; trabajamos con este sistema en diferentes tipos de apiñamientos y maloclusiones y lo indicamos cuando el diagnóstico nos dice que es una alternativa adecuada.
Por eso, si tus dientes se están separando o has observado que los de tu hijo están cambiando de posición, ven a nuestra clínica de ortodoncia en A Coruña. Estudiaremos la boca, la mordida y el momento de desarrollo en el caso de los niños. A veces habrá que cerrar ese espacio; otras veces tendremos que solucionar primero aquello que lo está provocando y, especialmente en los más pequeños, puede que nuestra recomendación sea simplemente controlar su evolución.