“Yo antes tenía los dientes rectos”. Esto nos lo dicen un montón de veces en consulta. Esta explicación viene muchas veces acompañada de una foto en el móvil tomada hace unos años, o incluso de una imagen antigua del paciente de su perfil de Instagram. La persona la compara con su sonrisa actual y descubre que uno de los incisivos inferiores se ha girado, que los dientes delanteros están más juntos o que ha aparecido un pequeño espacio donde antes no existía. Es algo normal pero que hay que corregir.

Los dientes no quedan completamente inmóviles al terminar el crecimiento, y la dentición sigue experimentando pequeños cambios durante la edad adulta. De hecho, el apiñamiento de los incisivos inferiores es uno de los movimientos que observamos con mayor frecuencia con el paso de los años.

Es muy común que a los 40 años notes que tus diente se mueven y desordenan

Uno de los casos más habituales es el del paciente que ronda los cuarenta o cincuenta años y comienza a notar que los dientes inferiores “se montan”. No suele haber dolor, pero sí molestias. Simplemente, al cepillarse o al verse de perfil descubre que un incisivo ha perdido su posición y empieza a sobresalir ligeramente respecto a los demás.

Estudiamos la mordida completa, porque muchas veces el problema no está únicamente en ese diente que vemos torcido. Analizamos cómo contactan los dientes al cerrar, si existe falta de espacio en la arcada y si el movimiento forma parte de la evolución natural de la dentición o responde a otra causa que conviene identificar antes de hacer nada.

Otro caso habitual ocurre cuando empiezan a abrirse espacios entre dientes que siempre habían estado juntos. En adultos, ese detalle nos hace revisar cuidadosamente las encías y el hueso que sostiene las piezas dentales. Una pérdida de soporte periodontal puede provocar que los dientes migren, se inclinen o comiencen a separarse de forma progresiva.

Muchos adultos vienen a nuestra clínica de ortodoncia a ponerse Invisalign al comprobar que sus dientes se han apiñado

Lo importante aquí es entender que el espacio no siempre es el problema, sino el síntoma. Cerrar ese hueco con ortodoncia sin comprobar antes el estado periodontal sería pasar por alto la causa que lo ha provocado. Por eso una exploración completa siempre va antes que cualquier planificación de movimiento dental.

También vemos muchos pacientes que llevaron ortodoncia durante la adolescencia y vuelven años después porque “algo se ha movido”. Estos problemas tras el uso de una ortodoncia suelen ocurrir cuando no se ha elegido bien el centro de ortodoncia en el que ponérsela. Cuando se confía en descuentos o en promociones, la cosa sale mal. Por eso nosotros ofrecemos calidad en el servicio. Buscamos la perfección para que no tengas estos problemas en el futuro.

Tener 45 o 60 años tampoco significa que sea demasiado tarde para corregir unos dientes que se han torcido, al contrario. La edad importa bastante menos que el estado de los tejidos que rodean al diente. Una boca sana, una buena base periodontal y un diagnóstico preciso permiten plantear tratamientos que hace años parecían reservados únicamente a pacientes jóvenes.

Lo primero es diagnosticas y luego elegir el mejor tratamiento

Si últimamente tienes la sensación de que tus dientes han cambiado, hay un gesto muy sencillo que recomendamos hacer antes incluso de venir a consulta: busca fotografías antiguas donde sonrías de frente. Compararlas con tu sonrisa actual suele aportar mucha más información de la que parece y ayuda a identificar cuándo comenzó realmente ese movimiento. Como hemos dicho al principio del artículo, es normal y está bien que nos las traigáis.

Después toca estudiar el motivo. Porque unos dientes que se han torcido durante la etapa adulta pueden responder a un cambio fisiológico propio de la dentición, a que una ortodoncia anterior no resolvió de todo el problema, a una alteración de la mordida o a un problema periodontal que necesita ser tratado. Y distinguir entre una situación y otra es precisamente lo que determina cuál debe ser el siguiente paso. Para solucionarlo, lo más habitual es elegir ortodoncia invisible. No se nota a la vista, podrás seguir con tu vida y te dejará la sonrisa perfecta.